Cocinando un álbum

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J. F. J. C

Puedo imaginar una cocina donde todos los ingredientes se van mezclando para preparar una cena de cuatro tiempos que duraría para la historia. El chef Davis estaría al frente de este encargo un tanto caprichoso, y en compañía de sus colegas darían paso a la entrada:

“My Funnny Valentine” es el platillo de entrada. Red Garland decora con unas notas cristalinas, acompañado con un bajo de Paul Chambers, sosteniendo todo el sabor ligero y justo cuando se da el primer bocado, Davis entra con una suavidad incitando a la calma, como cuando se llega a un lugar de descanso. No olvidemos las escobetillas de Philly Joe Jones como decoración del plato. Toda esta mezcla nos arroja a un interplay de incitaciones a querer saborear el siguiente platillo.

Un “Blues” como segundo plato. Quizá diremos ¿un Blues en una cena de gala? Pero este platillo, aparentemente sencillo, se cocina por cinco de los grandes. Consta de una apariencia sencilla, pero se acompleja cuando todo se amalgama y se va orquestando entre la armonía del piano y los ritmos de la batería. En los solos es como intentar explicar el sabor, un “Blues by Five”; así es, son cinco preparando aquellos sabores que nos dejan quasi llenos, pero con la intriga de más, como sí el pecado de gula se activara y nos invitara a levantar la mano para que se rellene nuestro plato.

Los dos platillos pasados ponen en dificultad a “Airegin”, pese a esto, se logra un gran equilibrio, pues el soleo hardbopero, causa un momento dionisiaco en su apogeo; como sí el dios griego se encontrara en cada una de las notas tocadas por todo el ensamble de cocineros. Dionisio comiendo en compañía de Nigeria pero en un estudio de occidente.

Nuestro Chef Davis decide terminar todo este evento con un postre que afinaría todo y dejaría a los comensales reposando la comida en las luces bajas del estudio. Joe Jones anuncia la entrada de “Tune Up” y con este número se concluye el servicio de estos cinco grandes.

Se les quiere felicitar a todos, pero para no causar tanta fatiga, se concluye con una frase que queda marcada para todos aquellos que cocinan jazz: Después de todo eso es lo que hicimos: entrar y cocinar.

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