Por Christian Alanís Contreras | múPSIca x Note Music Institute
“True perfection has to be imperfect”.
Noel Gallagher
En la música profesional, se premia la precisión, el virtuosismo, la excelencia. Pero, ¿qué pasa cuando esa búsqueda se vuelve una carga? ¿Cuando nada parece ser suficiente, ni siquiera nuestros mejores intentos?
Esta cosa llamada perfeccionismo, puede parecer una virtud… hasta que empieza a afectar nuestra salud mental, nuestras relaciones y nuestro amor por la música misma.
¿Qué es el perfeccionismo?
No es lo mismo tener estándares altos que vivir esclavizadx por ellos. El perfeccionismo, en su forma más nociva, nos hace creer que:
- Solo valemos si alcanzamos la perfección.
- Cometer errores es inaceptable.
- Mostrar una versión imperfecta de nosotrxs es sinónimo de fracaso.
En contextos artísticos como los educativos o institucionales, esta creencia se intensifica. Porque el arte se expone, se evalúa, se compara. Y eso puede hacernos sentir constantemente inadecuadxs. ¿Te suena familiar?
Te propongo algo. Responde sinceramente a las siguientes preguntas:
¿Te cuesta disfrutar lo que haces porque estás concentradx en lo que “falta mejorar”?
¿Retrasas entregas o presentaciones porque “aún no está listo”?
¿Sientes vergüenza o culpa cuando cometes errores en clase o en un ensayo?
¿No puedes reconocer tus logros porque “pudiste haberlo hecho mejor”?
Si la respuesta fue “sí” a la mayoría de las preguntas hay que poner atención. Este tipo de exigencia crónica puede derivar en ansiedad, bloqueos creativos, frustración constante y hasta depresión. Y lo más doloroso: puede desconectarte de tu disfrute y autenticidad artística.
¿De dónde viene esta necesidad de ser perfectx?
Desde múPSIca exploramos este tema desde un enfoque biopsicosocioespiritual. Estos son algunos factores que lo alimentan:
- Modelos educativos estrictos o poco compasivos.
- Ambientes competitivos y jerárquicos
- Redes sociales que muestran “solo lo mejor” de la vida artística.
- Historias personales de vida y experiencias negativas ligadas al reconocimiento o la validación.
- Autoestima condicionada al rendimiento.
En otras palabras, no nacemos perfeccionistas: nos perfeccionan desde afuera… y luego seguimos el trabajo desde adentro.
¿Qué podemos hacer al respecto?
La buena noticia: hay salida. Y comienza por identificar, cuestionar y transformar esa voz interna que nos exige más de lo que podemos o necesitamos dar.
Aquí algunas herramientas:
- Practica la autocompasión: ¿Qué le dirías a unx alumnx o amigx si se equivocara? ¿Podrías hablarte igual de amorosamente?
- Define metas realistas: No todo tiene que ser “de concurso”. Hay espacio para explorar, equivocarse, aprender.
- Celebra los avances, no solo los resultados: A veces lo más valioso es haber salido al escenario, no cuántas notas hiciste bien.
- Reencuadra los errores: No son fracasos, son parte del camino. La música no se vive solo desde la técnica, sino desde la experiencia.
- Busca acompañamiento terapéutico si sientes que la exigencia ya no te permite disfrutar lo que amas.
Reflexiones finales
Para concluir esta entrega, me gustaría dejarte algunos cuestionamientos para que internamente los respondas:
¿Qué entiendes por excelencia y de dónde viene esa idea?
¿A quién intentas impresionar cuando tocas, compones o produces?
¿Qué pasaría si hicieras música solo por el placer de hacerla?
¿Qué te estás perdiendo por intentar siempre “hacerlo perfecto”?
Recuerda, las respuestas no están afuera. Están dentro de ti.
—
¿Quieres compartir cómo vives el perfeccionismo en tu proceso artístico? Escríbenos o únete a nuestras próximas actividades de salud mental.
Estamos inaugurando La Escuela de múPSIca, un espacio en donde ofrecemos talleres, webinars y espacios de diálogo enfocados en salud mental, bienestar emocional y procesos creativos. Y lo mejor de todo: ¡completamente gratis!
Conoce más en: https://escuela.mupsica.net
Atención psicológica integral: https://notemusicinstitute.mupsica.net/
Instagram: https://www.instagram.com/mupsica




