Un líder de ensamble tarde o temprano se enfrenta a un dilema gravísimo: ¿A quién reclutar? Ambicioso y valiente, para grabar Somethin’ Else (1958) Cannonball Adderley recluta al mismísimo Miles Davis. Quien en aquel entonces estaba ya estaba consagrado con uno de los mejores directores del Jazz, sino que de la música en general.
Somethin’ Else
¿Qué es “Otra Cosa”?
Empujados por el ímpetu estético-comercial de los álbumes orquestales The Birth of the Cool (1957) y Miles Ahead (1957). Consciente o inconscientemente, Something Else sigue un enfoque orquestal en formato de quinteto.
Distribución de los pulsos entre todos los instrumentos, interplay entre metales y maderas.
Davis y Adderley, los dos grandes solistas, el primero representa al Cool Jazz y el segundo al Hard Bop.
El tema que da nombre al álbum (primer track del SIDE 2) es un interplay metal-madera, composición de Davis. Arma de doble filo, porque evidencia un desbalance entre los dos solistas, no de nivel, sino de autoridad.
Davis se entiende con Hank Jones (Pn.), Sam Jones (Cb.) y Art Blakey (Bt.). En ensamble, los cuatro navegan el tempo de manera precisa, son metódicos, consistentes en sonido. Cada nota, altura y pulso cumplen su función. Ningún músico parece más o menos importante que el otro:
- Trompeta (Davis) lanza frases cargadas hacia los pulsos 2, 3 y 4.
- Contrabajo (Sam Jones) acompaña con two-feel en 1 y 3, en ocasiones sólo en 1. Creando espacio para la escucha íntegra de las frases de trompeta con sordina. Volumen y ataque homogéneos en la longitud de la pieza.
- Batería (Blakey), virtuosamente, mantiene en un volumen más bajo que el solista y el bajo, sin desbalances en volumen. Difícil de realizar en batería. Prefiere el uso de escobillas, platos y tarola. Exacto en pulso. Blakey es director en su propia dimensión desde la sección rítmica.
- Piano (Hank Jones) acompaña en 3 y 4, con libertad propositiva en densidad armónica, volumen y ataque. El piano responde activamente a las frases de Davis, en One for Daddy-O’ y en Somethin’ Else.
Esta dirección jazz-orquestal cuidada se pierde en Adderley. Para Adderley, representante del Hard Bop, los rítmicos deben treparse a él. Son acompañantes y ya está. El saxofonista alto entiende a la música improvisada como algo imperfecto, música del momento. Carencia directiva al ser él, frontman.
- En el tema Somethin’ Else, Adderley sube la velocidad en su solo y recibe una llamada de atención por parte de la batería (Blakey), que alerta con golpes a contratiempo en figuras de 16avos. Como reflejo, el saxofón baja la velocidad abruptamente de 170 bpm a 145 bpm.
El incremento súbito de tempo cambiaría la estética de la pieza, de un medium swing hacia un up-tempo.
Adderley duda, sufre una caída de volumen, casi saliéndose del tema. - En One for Daddy O’, un blues en Bb menor, se aprecia la función de los instantes de silencio y respiro, la apreciación de lo bien ejecutado y planeado de la sección rítmica, dicho antes, homogeneidad de volumen, ataque y tratamiento del sonido en cada nota. Sam Jones despliega su lenguaje que le caracterizaría en el futuro, conducciones cromáticas hacia la 3ra y 7ma menor. En One for Daddy O’ maneja el intro con una serie de turnarounds. Los respiros largos dan tiempo y espacio para la escucha, la sincronización del reloj interno.
Ser digerido
Davis no participa en la pieza final, Dancing in the Dark. Es aquí cuando podemos escuchar lo más cercano a la dirección de Adderley sobre el “ensamble de astros”.
Es una balada Hard Bop.
Notoriamente distinta al ánimo general del álbum, la sección rítmica mantiene en un ánimo Cool de la estética propuesta por Davis.
Un estilo fagocita al otro
¿Deberíamos reclutar a mejores músicos que nosotros, para obtener “una obra maestra”? ¿Cómo fusionar dos estilos? ¿Qué tan valioso es “lo no-dirigido”?
Como en el free jazz y la fusión, estilos que nacen en la década siguiente, el artista debe ser fiel a su estilo y hacerle convivir con el otro.




